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Embarazo y hematología: cuándo es recomendable una valoración especializada

Durante el embarazo se producen cambios importantes en el organismo de la mujer. Algunos de ellos afectan directamente a la sangre: aumenta el volumen sanguíneo, cambian las necesidades de hierro y se producen modificaciones en la coagulación y en algunos parámetros del hemograma.

Por eso, encontrar un resultado diferente al habitual durante el embarazo no significa necesariamente que exista una enfermedad. Pero tampoco todas las alteraciones deben atribuirse al embarazo.

En determinadas situaciones, la valoración de un hematólogo permite establecer si un cambio forma parte de la adaptación normal del organismo o si requiere un estudio específico.

Profesional sanitario y mujer embarazada sosteniendo imágenes de una ecografía.

El hemograma durante el embarazo debe interpretarse en su contexto

Uno de los análisis más habituales durante el seguimiento del embarazo es el hemograma. Permite evaluar, entre otros parámetros, la hemoglobina, los glóbulos blancos y las plaquetas.

Sin embargo, sus resultados no deben interpretarse exactamente igual que fuera del embarazo.

La concentración de hemoglobina, por ejemplo, puede disminuir debido al aumento del volumen plasmático que se produce durante la gestación. Al mismo tiempo, el embarazo aumenta las necesidades de hierro y la anemia es una alteración frecuente durante esta etapa. La OMS actualizó en 2024 sus criterios para definir la anemia teniendo en cuenta, entre otros factores, el trimestre del embarazo. 

Por eso, ante una alteración del hemograma, el objetivo no debería ser únicamente comprobar si un resultado aparece fuera del rango de referencia. Hay que determinar qué significa ese resultado para esa paciente y en ese momento del embarazo.

 

Anemia: frecuente no significa que deba darse por normal

La anemia es una de las alteraciones hematológicas más frecuentes durante el embarazo y requiere una valoración adecuada de sus causas y su gravedad, de acuerdo con los criterios actualizados de la Organización Mundial de la Salud.

El déficit de hierro es una causa importante, pero no es la única. También pueden existir otras deficiencias nutricionales, pérdidas de sangre, enfermedades inflamatorias, alteraciones hereditarias de la hemoglobina u otras causas que deben considerarse según los antecedentes y los resultados de cada paciente.

La OMS recomienda la suplementación con hierro y ácido fólico durante el embarazo como medida preventiva de salud materna y fetal. Sin embargo, cuando ya existe anemia, la evaluación debe permitir determinar su causa y valorar el tratamiento adecuado. 

Esto es especialmente importante cuando la anemia es significativa, no responde como se esperaba al tratamiento inicial o existen datos que hacen sospechar una causa diferente al déficit de hierro.

Las plaquetas también pueden cambiar durante el embarazo

En los controles prenatales también puede detectarse una disminución del número de plaquetas.

En muchos casos se trata de una trombocitopenia gestacional, una condición generalmente benigna asociada al embarazo. Sin embargo, una cifra baja de plaquetas también puede aparecer en otras situaciones que requieren una evaluación diferente.

ACOG señala que la trombocitopenia se presenta aproximadamente en un 7–12 % de los embarazos al momento del parto y que puede tener causas tanto fisiológicas como patológicas. 

Por eso, el valor aislado tampoco cuenta toda la historia.

El momento en que aparece, el grado de disminución, la evolución de las plaquetas, los antecedentes de la paciente y la presencia de otras alteraciones ayudan a determinar si es necesario ampliar el estudio.

Embarazo y riesgo de trombosis

El embarazo y el periodo posterior al parto producen cambios en la coagulación que aumentan el riesgo de tromboembolismo venoso.Esto no significa que todas las embarazadas necesiten pruebas especiales de coagulación o tratamiento preventivo.

La valoración del riesgo depende de factores individuales. Entre ellos pueden encontrarse antecedentes personales de trombosis, determinados antecedentes familiares, algunas condiciones médicas y otros factores relacionados con el embarazo o el parto. ASH dispone de recomendaciones específicas para la prevención, diagnóstico y tratamiento del tromboembolismo venoso asociado al embarazo. 

Cuando existen antecedentes de trombosis o factores de riesgo relevantes, la valoración especializada permite establecer si se necesitan estudios adicionales, seguimiento o medidas preventivas.

Mujer embarazada sentada con las manos sobre el abdomen.

¿Cuándo puede ser recomendable consultar con un hematólogo?

No todas las alteraciones encontradas durante el embarazo requieren una consulta hematológica. Muchas pueden ser manejadas dentro del seguimiento obstétrico habitual.

La valoración por hematología puede ser especialmente útil cuando existe una anemia cuya causa no está clara o que no responde adecuadamente al tratamiento; una disminución significativa o progresiva de las plaquetas; antecedentes personales de trombosis; un trastorno hematológico conocido antes del embarazo; alteraciones relevantes de la coagulación; o resultados del hemograma que requieren un estudio más específico.

La indicación dependerá siempre de la situación clínica. Un resultado aislado no permite establecer por sí solo la necesidad de tratamiento.

Hematología y obstetricia necesitan trabajar conjuntamente

En algunos casos, el manejo de una alteración hematológica durante el embarazo requiere coordinación entre el hematólogo y el equipo obstétrico.

Esto cobra especial importancia cuando existe una enfermedad hematológica previa, se necesita tratamiento anticoagulante, aparecen alteraciones importantes de las plaquetas o la anemia requiere un manejo específico.

Las decisiones deben considerar tanto la situación hematológica como el momento del embarazo, el parto y el periodo posterior.Por eso, la coordinación entre especialidades permite planificar el seguimiento y anticipar situaciones que pueden requerir ajustes en el tratamiento. Durante el embarazo, una alteración en un análisis puede tener explicaciones muy diferentes.

Ante una hemoglobina baja, unas plaquetas disminuidas o antecedentes de trombosis, la pregunta no debería ser únicamente cómo corregir ese valor, sino por qué se ha producido, qué importancia tiene y si modifica el manejo del embarazo.

En Hemoclinic evaluamos las alteraciones hematológicas durante el embarazo teniendo en cuenta los antecedentes, los resultados analíticos, la evolución y el contexto obstétrico de cada paciente, coordinándonos con otros especialistas cuando es necesario.

Una valoración adecuada permite distinguir los cambios propios del embarazo de aquellas situaciones que requieren estudio, tratamiento o seguimiento especializado.

Si quieres profundizar en sus causas, síntomas y alternativas de tratamiento, puedes consultar nuestro artículo sobre anemia en el embarazo.

Referencias

  1. World Health Organization. WHO recomendatorio on maternal health: guidelines approved by the WHO Guidelines Review Committee. 2nd ed. 2025. 
  2. World Health Organization. Guideline on haemoglobin cutoffs to define anaemia in individuals and populations. 2024. 
  3. World Health Organization. Daily iron and folic acid supplementation during pregnancy. Actualizado en 2024. 
  4. American College of Obstetricians and Gynecologists. Anemia in Pregnancy. Practice Bulletin No. 233. 2021; reafirmado en 2024. 
  5. American College of Obstetricians and Gynecologists. Thrombocytopenia in Pregnancy. Practice Bulletin No. 207. Reafirmado en 2025. 
  6. American Society of Hematology. Clinical Practice Guidelines: Venous Thromboembolism in the Context of Pregnancy. ASH mantiene actualmente estas recomendaciones mientras desarrolla con ISTH una nueva guía. 

Revisado por: Dr. José Caravedo, Médico Hematólogo
Última revisión médica: septiembre de 2026

Este contenido tiene fines informativos y no sustituye una evaluación médica individual.

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