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Malaria y enfermedades de la sangre

La malaria es una enfermedad grave causada por parásitos del género Plasmodium, que se transmiten a través de la picadura de mosquitos infectados. Además de provocar fiebre, escalofríos y otros síntomas generales, esta infección puede afectar la sangre de diversas maneras. A continuación, explicamos cómo la malaria altera la producción y función de las células sanguíneas.

1. Anemia: Pérdida de Glóbulos Rojos

La malaria destruye los glóbulos rojos, lo que reduce el oxígeno en el cuerpo y provoca anemia, que se manifiesta con fatiga y debilidad. Esto ocurre por dos razones principales:

  • Destrucción de glóbulos rojos infectados: El parásito invade los glóbulos y los destruye al multiplicarse.
  • Ataque a glóbulos rojos sanos: El sistema inmunológico y otros mecanismos también eliminan células no infectadas, agravando la anemia.

Además, la médula ósea, encargada de producir nuevas células sanguíneas, puede verse afectada, lo que dificulta la recuperación.

2. Trombocitopenia: Disminución de Plaquetas

Las plaquetas ayudan a la coagulación de la sangre. En la malaria, su número puede bajar, lo que aumenta el riesgo de moretones y sangrados. Esto ocurre porque:

  • El sistema inmunológico ataca las plaquetas.
  • Las plaquetas quedan atrapadas en el bazo, un órgano que se agranda por la infección.

3. Problemas de Coagulación

En los casos graves, la malaria puede afectar la capacidad de coagulación de la sangre, aumentando el riesgo de hemorragias o formación de coágulos en los vasos sanguíneos.

4. Cambios en los Glóbulos Blancos

Los glóbulos blancos defienden el cuerpo de infecciones, pero en la malaria pueden:

  • Disminuir (leucopenia), lo que facilita otras infecciones.
  • Aumentar (leucocitosis), especialmente si hay infecciones secundarias.

5. Alteraciones Químicas en la Sangre

La malaria también provoca otros cambios en la sangre, como:

  • Aumento de bilirrubina, lo que puede causar color amarillo en la piel (ictericia).
  • Mayor nivel de lactato deshidrogenasa (LDH), un indicador de daño celular.

6. Diferencias según el Tipo de Parásito

  • Plasmodium falciparum: Es el más peligroso y puede causar anemia severa y problemas de coagulación.
  • Plasmodium vivax y ovale: Suelen causar anemia y disminución de plaquetas, pero son menos agresivos.
  • Plasmodium malariae: Puede generar infecciones crónicas con daño renal a largo plazo.

Diagnóstico y Tratamiento

  • Pruebas de sangre: Un microscopio o pruebas rápidas detectan la presencia del parásito.
  • Medicamentos antimaláricos: Dependen del tipo de Plasmodium y la gravedad de la enfermedad.
  • Transfusiones de sangre: En casos graves de anemia.

Prevención: Cómo Evitar la Malaria

  • Medicamentos preventivos en zonas de riesgo.
  • Uso de mosquiteros e insecticidas para evitar las picaduras.
  • Vacuna Mosquirix, aprobada para niños en áreas endémicas.

 

La malaria afecta la sangre de diversas maneras, desde anemia hasta problemas de coagulación. Un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado pueden prevenir complicaciones graves. Además, la prevención con medidas de control de mosquitos y vacunación es clave para reducir la propagación de esta enfermedad.

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