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Anemia en niños: causas, síntomas y tratamientos

La anemia en niños ocurre cuando el cuerpo tiene pocos glóbulos rojos o niveles bajos de hemoglobina, lo que dificulta el transporte de oxígeno a los órganos y tejidos. Es una condición bastante común en la infancia y puede afectar el crecimiento, el desarrollo mental y el sistema inmunológico del niño.

1. ¿Por qué ocurre la anemia en niños?

Las causas principales de la anemia infantil incluyen:

  • Deficiencia de hierro (Anemia ferropénica): Esta es la forma más común de anemia en niños. Puede ser causada por:
    • Baja ingesta de hierro en la dieta.
    • Aumento de la demanda de hierro, como durante el crecimiento rápido o la adolescencia.
    • Pérdidas sanguíneas (por ejemplo, debido a parásitos intestinales o menstruación en adolescentes).
  • Déficit de otros nutrientes:
    • Vitamina B12: Su deficiencia es más común en niños con dietas vegetarianas estrictas o problemas de absorción.
    • Ácido fólico: Su deficiencia suele estar relacionada con la desnutrición o problemas intestinales.
  • Anemia por enfermedades crónicas:
    • Enfermedades inflamatorias o infecciones prolongadas.
    • Insuficiencia renal crónica.

 

  • Anemias hereditarias:
    • Anemia falciforme: Los glóbulos rojos se deforman y dificultan la circulación.
    • Talasemias: Trastornos genéticos que afectan la producción de hemoglobina.

 

 

2. ¿Cuáles son los síntomas de la anemia en niños?

Los síntomas varían dependiendo de la gravedad de la anemia. Los más comunes incluyen:

  • Síntomas leves a moderados:
    • Palidez (en la piel y las mucosas).
    • Fatiga y debilidad.
    • Irritabilidad o cambios de humor.
    • Falta de apetito.
    • Dificultad para concentrarse.

 

  • Síntomas graves (cuando la anemia es más severa):
    • Taquicardia (latidos rápidos).
    • Dificultad para respirar.
    • Retraso en el crecimiento.
    • Mayor susceptibilidad a infecciones.

3. ¿Cómo se diagnostica la anemia en niños?

El diagnóstico se realiza mediante un hemograma completo, que mide varios indicadores de la sangre:

  • Hemoglobina y hematocrito: Para confirmar si el niño tiene anemia.
  • Recuento de glóbulos rojos.
  • Ferritina y hierro sérico: Para verificar si hay deficiencia de hierro.
  • Niveles de vitamina B12 y ácido fólico: Si se sospecha que estos nutrientes están bajos.

 

Es importante recordar que los valores de hemoglobina pueden variar dependiendo de la altitud y de otras condiciones de salud.

 

4. ¿Cómo se trata la anemia en niños?

  • Anemia ferropénica (déficit de hierro):
    • Tratamiento con hierro oral: Se recomienda el sulfato ferroso en gotas o jarabe. Es importante tomarlo en ayunas o con jugo de naranja, ya que la vitamina C ayuda a absorber mejor el hierro.
    • Duración: Generalmente, se requiere tomar hierro durante 2 a 3 meses hasta que los niveles de hemoglobina y hierro se normalicen.
    • Mejorar la dieta: Incluir alimentos ricos en hierro, como carnes rojas, hígado, pollo, pescado, legumbres (lentejas, frijoles) y verduras de hoja verde (espinacas).

 

  • Otras anemias:
    • Déficit de vitamina B12 o ácido fólico: Suplementación según la causa específica.
    • Anemias hereditarias: Tratamiento especializado según el tipo de anemia.
    • Enfermedades crónicas: Se debe tratar la enfermedad subyacente que causa la anemia.

 

5. ¿Cómo prevenir la anemia infantil?

La prevención es clave para evitar que los niños desarrollen anemia. Algunas medidas importantes son:

  • Lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses.
  • Introducción de alimentos ricos en hierro a partir de los 6 meses, como purés de carne o cereales fortificados.
  • Suplementación con hierro para bebés de riesgo (bajo peso al nacer, prematuros).
  • Una dieta balanceada con alimentos ricos en hierro y vitamina C, favorece la absorción de hierro.
  • Desparasitación periódica en niños con riesgo de infestación parasitaria, como aquellos que viven en áreas con higiene deficiente.

 

La anemia en niños es una condición común, pero prevenible. Detectarla a tiempo y seguir un tratamiento adecuado puede asegurar un buen crecimiento y desarrollo del niño. Es fundamental garantizar que el niño reciba una dieta equilibrada, rica en hierro y otros nutrientes esenciales, y realizar controles médicos regulares para detectar posibles problemas.

 

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